Minuto a minuto, semana a semana, todo empeoraba.
Eran ilusiones aquellas esperanzas de creer que te recuperabas,
nada pudo salvarte, había llegado tu hora,
y atrás tuyo dejaste tantos corazones que ahora te añoran.
¿A dónde fuiste, pequeña de los ojos brillantes?
¿Dónde estás que ya no nos acompañas como antes?
Falta tu curiosidad, y falta tu picardía,
¿Cómo se supone que nos acostumbremos a no tenerte día a día?
Hermosa, ¿sabés qué es lo que más se extraña?
La amistad en tu compañía, la dulzura de tu cara,
La traviesa inocencia que en tus ojos brillaba.
Eran ilusiones aquellas promesas que nos hicieron creer de que te recuperabas,
nadie pudo ayudarte, tuviste que partir sola,
¿Por qué, si fuiste tan buena, sufriste tanto preciosa?
Mi bebé, duele saber que no estuve ahí para tenerte entre mis brazos,
lo que más quería y quiero es contenerte en un abrazo.
Desde que no estás, el silencio es insoportable,
la casa está vacía, tu lugar no lo ocupa nadie.
Y ahora me quedo con estas ilusiones rotas,
pensando que vuelvo a verte dormir sobre mis botas,
mi pequeña, mi nena, espero que seas feliz donde sea que estés,
mi dulce compañera de los ojos brillantes.
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