Ese momento en el que hablas de algo que solía matarte por dentro, pero ahora no es más que un recuerdo desagradable. Y mientras las palabras salen de tu boca vos mismo te escuchás y pensás "Que horrible que suena, ahora que lo digo en voz alta", cuando al vivirlo no parecía más que una mala racha. Y sonreís, al hablar de esa deprimente situación que viviste, sonreís, porque ya no te sentís así. Y un sentimiento inunda tu pecho y respirás hondo, las lágrimas asoman a tus ojos y puede que alguna ruede por tu mejilla, tensa por la manera en que tu boca se abre en la sonrisa más grande que jamás mostraste al mundo. Te sentís vivo. Te sentís libre. Encontraste la felicidad. Y ahora te das cuenta que no era tan inalcanzable cómo parecía.
sábado, 22 de septiembre de 2012
Suscribirse a:
Entradas (Atom)